Martes Santo: al martillo en igualdad de género

Niñas al mando del trono de la Asociación del Cristo de los Niños marcaron una jornada en la que se echaban a la calle más de doscientos participantes.


Un debate acaecido en la sociedad cofrade actual es el del papel de las mujeres en las cofradías. Suerte que en la Villa Blanca no se llega en demasía a los acontecimientos de discriminación que ocurren en otros lugares. Aunque ciertos aspectos aún podrían encontrar una mayor igualdad de condiciones, la Asociación Amigos de la Semana Santa, también conocida como la del Cristo de los Niños, echó por tierra cualquier diferencia entre el hombre y la mujer en las procesiones. Lo hizo adjudicando el cargo de capataces a dos niñas, una en el trono del Cristo y otra en la de la Virgen. Algunas también forman parte del cortejo como portadoras, no siendo algo nuevo en esta asociación. Seguramente, la cantera que hoy día compone esta salida infantil verá de manera natural a una mujer al mando de un trono.

 

Asimismo, uno de los tronos al que los niños arrimaban el hombro, era uno de los estrenos de la jornada del Martes Santo. María Santísima de la Salud procesionó sobre sus nuevas andas, que contiene en sus capillas representación de cada una de las hermandades de Pasión y Glorias de la ciudad: un atado a la Columna, un cautivo, un nazareno, un crucificado, una Virgen del Rocío, una Virgen del Carmen y los patrones de Fuengirola, San Cayetano y la Virgen del Rosario. La imagen del Dulce Nombre de María estrenó, además, nuevo manto.

 

La comitiva repitió el recorrido habitual, callejeando desde la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, por la Plaza de España hacia la calle Troncón, y paseando desde entonces por el centro histórico de Fuengirola hasta llegar a la Plaza de la Constitución, donde las puertas de la iglesia del Rosario volvieron a abrirse un año más, como de costumbre, para recibir a los más pequeños de la Semana Santa fuengiroleña, como también ocurre dos días antes, en la mañana del Domingo de Ramos.

 

La asociación superó los doscientos niños participantes en el cortejo, entre nazarenos, mantillas, portaestandartes, etc. La música fluyó de la mano de la Banda Sinfónica de la Agrupación Musical Andalucía por segundo año consecutivo. Tampoco faltaron las saetas en Troncón o las ovaciones a Jesús Orando en el Huerto y a la Virgen. El final de la procesión volvió a producirse a la llegada al Colegio María Auxiliadora, con el encuentro de los dos titulares a pulso.

Informa: Javier Sedeño Ríos


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