"Tendréis que desprenderos de las impurezas que destruyen la hermandad"

Don Rafael Vázquez marca otro punto de inflexión en su segundo pregón para Fuengirola, esta vez el de la Hermandad del Rocío.


Dos pregones que marcan un punto de inflexión en la historia cofrade-devocional de Fuengirola. El primero, el de la Semana Santa de 2015. El segundo, la exaltación de la romería de Pentecostés 2017. Ambos ejecutados por el mismo protagonista que relegaba de todo afán de protagonismo y se lo otorgaba a la Virgen, Madre y Reina del Rocío, culpable de que en la noche de ayer, el sacerdote don Rafael Vázquez Jiménez, se convirtiera en pregonero, el número treinta de la lista rociera.

 

"Yo sé que ella me miró", se refería así a la Patrona de Almonte aquella primera vez que la llamó en la mañana del Lunes de Pentecostés, a toque de palmas y sobre los hombros de Antonio Ramírez, "servicial hasta en eso", el primero que le elevó ante la Blanca Paloma. Por ello, nadie mejor que él para presentar a don Rafael en la noche de ayer.

 

Ramírez resaltó todas las cualidades del joven párroco y su labor en los años que lleva al frente de la Parroquia de San José una vez el coro de la hermandad finalizó su actuación y el Hermano Mayor, José A. Gómez Montosa, desempeñó el papel de presentador del acto.

 

La exaltación de Vázquez trajo incluso risas entre sus anécdotas contadas. Precisamente surgieron mientras contaba su primer encuentro con la Virgen del Rocío en aquella mañana de Pentecostés. Después, el tono fue cambiando. Una tenue luz, el Simpecado presente y las bellas melodías de Mariló Galdeano, Javier Rosales y Maria José Galdeano con Cristina Sánchez a la guitarra enriquecían la puesta en escena.

 

La Virgen del Carmen también estuvo presente momentáneamente en el pregón, recordando cómo de pequeño, cada 16 de julio, acompañaba junto a su madre a la Patrona de Marbella, a quien le encomendó su ministerio sacerdotal. Pero sería hace once años cuando sintió cómo su manto de protección le cubrió de una forma especial tras salir ileso de un aparatoso accidente de tráfico. Cuando los bomberos procedieron a retirar el coche con la grúa, entre los cristales pudo ver cómo caía el escapulario carmelita que su madre le había regalado. "Casualidad o milagro. Que cada uno lo interprete como quiera, yo lo tengo claro. Se lo debo sólo a ella".

 

La despedida del actual Simpecado y su último (y próximo) camino tuvieron su momento a lo largo de un pregón que dio por finalizado a las 22:14h. Poco más de media hora de duración desde que Vázquez iniciara su recorrido por el Rocío a través de la oración. También tuvo palabras para los jóvenes, el futuro de la hermandad. "Nuestro fruto más preciado son estos jóvenes, estos niños, que desde ya hacen camino". Y a estos les advertía que "tendréis que desprenderos de las impurezas que destruyen la hermandad, y así destellarán sus nuevos bordados por los caminos, haciendo que en este mundo vuelva a brillar la luz del amor y de la paz".

 

Asistieron a la cita representaciones de las hermandades y grupos parroquiales de la ciudad, la agrupación de cofradías y el Ayuntamiento de Fuengirola. La Alcadesa de la ciudad, Ana Mula, y el Arcipreste de Fuengirola-Torremolinos, don Manuel Jiménez, hicieron entrega al pregonero y al presentador de un cuadro-agradecimiento.

 

Informa: Javier Sedeño Ríos


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