Los rocieros proporcionaron un ambiente propio de romería en su salida

Los peregrinos comenzaron su camino el sábado con el ambiente propio de una romería. Durante dicha jornada visitaron a la patrona y se encontraron con las hermandades.


Los rocieros de nuestra bendita ciudad proporcionaron un ambiente propio de romería en su salida del pasado sábado. No podía ser menos, pues miles de peregrinos ponen rumbo al encuentro con la Blanca Paloma sumergidos en un océano de sentimientos. Rocieros que llevan consigo la alegría de encontrarse con la Reina de Almonte y el silencio de tantas peticiones a la Madre de Dios, allegados desde cualquier rincón del mundo.

 

Precedió a la salida una Misa de Romeros en la que no faltaron halagos del director espiritual hacia los jóvenes que tan fuerte están pisando en la hermandad. Ya les advirtió en su pregón, y ahora tocaba darle un empujoncito hacia el ánimo.

 

Concluida la Eucaristía, el Simpecado debía ser portado desde el Altar Mayor de San José hasta la carreta. Tendría que haber sido el Alcalde de Carretas, Cristóbal González, el encargado de llevarlo, pero entonces vendría el primero de los gestos que dignifican el verdadero título de una "hermandad". Le cedió el honor a Juan Antonio Díaz, que encantado portó la primorosa insignia rociera.

 

Yo seguiré, la popular rumba de Antonio López, ponía la más intensa melodía a la última salida del Simpecado de Fuengirola desde la iglesia de San José para su camino. Las voces del coro y el resto de rocieros continuaron entonando la Salve de la hermandad mientras la imagen de la Virgen, portada a hombros de hermanas, despedía a los peregrinos. Contratiempo y, seguidamente, Paloma Caballero, también ofrendaron musicalmente al Simpecado antes de continuar su recorrido por la ciudad.

 

La comitiva puso rumbo al centro, en busca de la patrona, antes de abandonar el pueblo. Los horarios no se estaban cumpliendo tal y como estaba previsto, por lo que hubo que reajustar el encuentro con el grupo del Carmen y la Cofradía del Yacente, que esperaron a la Hermandad del Rocío en el cruce de la plaza con San Rafael, una vez visitado el templo de la Virgen del Rosario. Visita que cada año torna a más brevedad que el anterior.

 

La entrada a Los Boliches se produjo a las 21:30h. Fue entonces cuando, al caer la noche, se procedió al encendido de la candelería de la carreta del Simpecado. A pesar del monótono tramo entre el centro fuengiroleño y la llegada al barrio marinero, el ambiente no decayó en ningún momento de la tarde, y se vitalizó con otra ofrenda musical y la segunda petalada (la primera tuvo lugar en calle Sevilla) de la jornada. Varias jóvenes hermanas no dudaron en presagiar otros treinta años con "Fuengirola caminando en hermandad".

 

Antes de acabar el lacónico paseo por Los Boliches, las hermandades del Carmen y el Cautivo recibieron a los rocieros en la casa hermandad de esta última. Un bello momento anclado desde hace varios años en el recorrido que el Rocío realiza antes de abandonar por unos días la Villa Blanca.

 

Fue a las 22:30h cuando la comitiva llegó íntegra al recinto ferial, incluidos todos los caballistas que fueron partícipes del primer día de peregrinación, que fueron bastantes. Punto positivo para la hermandad, que durante los días previos fue animando a jinetes para así recuperar la impronta del Rocío a caballo.

 

Los hermanos de Fuengirola y Arroyo de la Miel pasaron la noche en el mencionado enclave fuengiroleño con el primer rezo del rosario del camino, celebrado a las 00:00h.

 

Informa: Javier Sedeño Ríos


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