El Simpecado de Fuengirola se encontró por última vez con la Virgen del Rocío

El salto a la reja se produjo a las 3:28h. El encuentro de la Virgen con la Hermandad de Fuengirola llegó pasadas las 8:30h.


A las 13:13h ha vuelto a su santuario la Santísima Virgen del Rocío. Un total de nueve horas y cuarenta y cinco minutos han tenido a la Reina de las Marismas por las calles de su aldea. El salto a la reja, que se produjo a las 3:28h de la madrugada, fue el momento cumbre de la jornada. Los más impacientes arrimaban el hombro bajo las andas de la Virgen mientras el Simpecado de la Hermandad Matriz aún cruzaba el pórtico de la ermita. Una vez la insignia almonteña fue apartada, tan solo hubo que esperar cuatro minutos a que la Blanca Paloma dejara su santuario y pisara las arenas. Desaparecía el llamativo espacio de seguridad que acentuó el paso de los Simpecado ante la ermita.

 

Ese fue el marco central de la noche, que estuvo precedido por el Rosario de Hermandades con la participación de todas las filiales a las que, a lo largo de la madrugada, visitó la Patrona de Almonte. Destacó la Hermandad de Cartaya, última en afiliarse a la nómina de las 119 corporaciones, y que recibió a la Virgen por primera vez como filial en el real, en torno a las 8:25h, antes de que lo hiciera la Hermandad de Fuengirola, que recibió a la Blanca Paloma en torno a las 8:40h. Significativo cuanto menos el encuentro del Simpecado fuengiroleño, tratándose del último, pues antes de la próxima romería llegará la nueva insignia, y coincidiendo con los treinta años de vida por los que pasa la corporación. Bastante cerca tuvieron los fuengiroleños a la Pastora Almonteña. El director espiritual de Fuengirola, junto al de la Hermandad de Arroyo de la Miel, que se postraba frente a la Virgen por primera vez en la mañana del Lunes de Pentecostés, aclamaban a la Señora.

 

La procesión transcurrió con una media hora de retraso respecto al año pasado. Debido, en parte, a un paso más lento de las hermandades durante el rosario, pero vivido con gozo para los que rememoran una salida más tardía. Los rocieros, por otro lado, siguen con la principal preocupación de la jornada, que no es otra que el excesivo zarandeo que los portadores causan en las andas de la Virgen.

 

Las filiales ya han comenzado su camino de vuelta a sus lugares de origen. Sólo queda esperar a un nuevo Pentecostés, mientras el regreso a casa ya depara en la mente de los peregrinos el próximo encuentro con la Virgen del Rocío.

 

Informa: Javier Sedeño Ríos


Escribir comentario

Comentarios: 0