Cuando San Cayetano procesionaba en octubre, hace 65 años

San Cayetano forma parte de la historia de Fuengirola junto a la Virgen del Rosario. Tras bajar del castillo hace dos siglos, ambos procesionaron juntos en los 50.


La historia de San Cayetano como Patrón de Fuengirola nos lleva a merodear por los anales de nuestra ciudad y trasladarnos a otras épocas. Aunque, hoy día, no recibe la devoción popular que sí reciben otras imágenes fuengiroleñas, hay que reconocer que su propia historia ha estado ligada a la del pueblo que protege, al que llegó, posiblemente, hace más de dos siglos.

 

Aunque la historia de la imagen del santo no termina de ser precisa en diversos aspectos, hay algunos acontecimientos dignos de recordar en la cronología cofrade fuengiroleña respecto a nuestro patrón, los cuales intentamos rescatar del baúl de los recuerdos cada 7 de agosto, y esta vez los relacionamos con la que es, junto al santo, protectora de Fuengirola.

 

A lo largo de dicha historia, el 26 de enero de 1810, la Virgen del Rosario fue trasladada por el entonces cura párroco don Francisco de Paula desde el Castillo Sohail a la Venta del Tarahal, con el previo consentimiento del alcalde y la autoridad militar, junto a una Inmaculada y dos santos, de entre los cuales distintos autores señalan a San Cayetano, por lo que, no solo nuestra patrona ocupa el centro de Fuengirola desde hace más de doscientos años, si no que, junto a ella, también lo hace nuestro patrón.

 

Un salto en las memorias nos lleva hasta 1952, hace justo 65 años. Este año sería significativo por la salida procesional de San Cayetano, que se produjo el 7 de octubre, acompañando así a la Virgen del Rosario en su procesión triunfal por las calles del pueblo. Tal acontecimiento se repetiría también al año siguiente. En aquel tiempo la Virgen realizaba su salida a las diez de la noche y durante el trayecto se quemaban numerosas bengalas. La jornada comenzaba con una diana floreada. La función religiosa tenía lugar a las once de la mañana, cuyo panegírico corrió a cargo, aquellos dos años, de don Manuel González, entonces provisor del Obispado de Málaga. Entre la Eucaristía y la salida procesional se llevaban a cabo diferentes eventos enmarcados dentro del programa de festejos, como corridas de toros, partidos de fútbol o conciertos, entre otros.

 

Informa: Javier Sedeño Ríos


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