Otro 7 de octubre a debate, principalmente, en el aspecto musical

El acompañamiento musical de la patrona fue el principal punto de debate entre las conversaciones de los cofrades. Otros aspectos del día 7 también dieron de qué hablar.


Han pasado más de diez días desde que nuestra queridísima Alcaldesa Perpetua recorriera las calles del centro de la ciudad. Pero aún no es tarde para analizar varios aspectos de la mañana del 7 de octubre, tan ansiada y esperada por tantos, y que a la vez defraudó por diversos motivos acaecidos este año.

 

En principio, no todo es malo, hay tanto pros como contras en el día más grande de Fuengirola. Pero no debemos estancarnos en el conformismo, pues los devotos de la Virgen siempre queremos lo mejor para ella. Por eso, el tema que ha inaugurado todas las conversaciones en torno a la procesión de la patrona no ha sido otro que el de su acompañamiento musical. Suspenso por varias razones: en lugar de seguir avanzando, se ha retrocedido en el tiempo. En primera instancia, el cortejo tendría que abrirlo una banda de cornetas, pues ofrece mayor sonoridad para anunciar la apertura de la comitiva. Por otro lado, en el año 2007 comenzaron a infundirse esperanzas en un cambio potencial en torno a la banda sonora del paso de Nuestra Señora del Rosario Coronada. Entonces llegó la mejor banda de música de toda Málaga y, actualmente, una de las mejores de toda Andalucía, La Paz, que hasta en tres ocasiones ha acompañado a la patrona de Fuengirola ofreciendo un exquisito conjunto banda-trono que no tenía nada que invidiar a ningún otro de ningún rincón de la geografía andaluza. Pero, diez años después, la hermandad dice adiós al complaciente estilo que se ha venido cuidando desde entonces. Vuelve así la banda municipal, no culpable de este hecho, pero recayendo en ella todos los paliques. Todo hay que decirlo, la banda, sin poner trabas, dio lo mejor de sí misma y eso ayudó bastante. Además, ofreció una cruceta, por lo general, a la altura de las circunstancias, preparando muchas de las marchas que no tenía en su repertorio habitual. Pero no es el estilo apropiado para la patrona. Siempre se quiere lo mejor para la Virgen, por lo que el tema musical no debe de ser menos. 

 

Muchos comentarios asemejan el ambiente que hubo el pasado 7 con un Viernes Santo. Cierto es que el estilo de la banda municipal no ayudó en ese sentido pero, aun viviéndose en España una situación crítica brotada de la política, durante la procesión de la Virgen, nadie se merece mayor ovación que ella. Cualquier otro tema debería dejarse aparte tan solo unas horas y que el grito ¡Viva la Virgen del Rosario! prevalezca antes que cualquier otro.

 

Todo este tema anterior pasó por alto entre las conversaciones de cofrades y devotos la recuperación del fajín sobre la cintura de la Santísima Virgen. El año "sin fajín" queda ya, por suerte, como una anécdota. Sólo falta que vuelvan sus alhajas, pues tienen más valor sentimental que monetario.

 

El recorrido procesional también ha vuelto a ser punto de debate. La variedad de opiniones reina en este tema. Unos piensan que debería volver el anterior, otros que podría alargarse un poco más. Hay quienes piensan que las calles estrechas deberían evitarse este día, y quienes opinan que si se hiciera a la inversa se evitarían aglomeraciones que impiden acceder a Palangreros mientras la Virgen entra en Marconi y la cabeza de procesión ya se encuentra llegando a calle España. Sin embargo, personalmente, me remito a que es un recorrido idóneo, aunque es posible que deba seguir siendo analizado y albergar otras opciones.

 

A raíz del anterior punto, también hay quien piensa que las grandes vías volvería a llamar aún más a la participación de los caballistas, que cada vez es más reducida, a pesar de ser otra de las señas de identidad de este glorioso día. Al menos, el cortejo sí volvió a ser encabezado por los caballistas con banderas.

 

Entre toda esta confrontación de opiniones, no puede faltar un hueco para felicitar a Francisco Ruiz como nuevo mayordomo. Tampoco olvidar el momento de la salida de la Virgen desde la parroquia a sones de Rosario de amor, la bellísima pieza dedicada a la Señora que, por segundo año, interpretaba el magistral Coro de la Hermandad del Rocío. Esta vez lo hizo nada más la Virgen abandonaba su templo, proporcionando una estampa bellísima mientras el trono avanzaba y maniobraba hasta posicionarse en la ubicación habitual donde, un año más, la Reina de Fuengirola presidió su Misa Flamenca.

 

Opina: Javier Sedeño Ríos


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