El Miércoles Santo en Los Boliches, punto de inflexión de la Semana Santa

El casi medio centenar de mantillas fue noticia el Miércoles Santo en la procesión del Cautivo, que se mantuvo en la calle hasta las 1:35h de la madrugada.


Las 48 mujeres ataviadas de mantilla fueron noticia la noche del Miércoles Santo, fruto del cuidado que la cofradía bolichera de Jesús Cautivo tiene con esta figura popular de la Semana Santa andaluza. Y es que casi medio centenar de mantillas no es poca cosa. El cortejo procesional, desde la cruz guía hasta el último componente de la banda de música de los moraos de Almogía, que de nuevo acompañó al trono de la Virgen, mantuvo el porte digno de los desfiles de carácter religioso propios de la primera semana de primavera.

 

Cuando llega el miércoles, cruzamos el puente, no solo de Fuengirola a Los Boliches, si no con el que entramos a la segunda mitad, la más completa, de nuestra semana de pasión. La procesión de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Nuestra Señora de los Dolores siempre marca un punto de inflexión donde las jornadas se vuelven a partir de entonces más intensas y los días bajan una cuesta sin freno hasta dar los últimos coletazos con la llegada de la Pascua.

 

Puntual, como siempre, partió la corporación desde su colmado salón de tronos para buscar el corazón de Los Boliches, la plaza del Carmen, donde se encuentra la casa de la patrona de los bolicheros, la que la dolorosa lleva en su techo de palio. Palio, por cierto, morado, que nos reitera el color ideal para resplandecer aún más a la talla anónima del siglo XIX. Y el blanco para el Señor de Miñarro, cuyos hombres de trono han estrenado túnicas de este color, abandonando las de color crema. La imagen, además, lució su nuevo escapulario, bordado por Joaquín Salcedo y regalado por la hermandad hermana del Carmen.

 

 

El público se echó a la calle para contemplar el paso de los titulares de la treintañera corporación nazarena. Lo que les sobraba era el incesante murmullo, que sí cesó en momentos concretos del recorrido que requerían de un silencio respetuoso. Pero, comportamiento del público aparte, la gente acompañó a los titulares hasta la madrugada, siendo las 1:35 la hora en que quedó encerrado el Señor de la túnica blanca.

 

 

El punto que ha vuelto a decaer (sólo un poco), tras haber hecho pleno en 2017, es la calle Iglesia. Quizás sea por la estructura del itinerario, donde los espectadores, tras ver el paso de la procesión por la Avenida de Los Boliches, esperan a la cruz guía en su regreso por Guidet. La extensión de la procesión lo determina así. Sin embargo, Iglesia sigue siendo y es, probablemente, la parte más bellas del recorrido. Eso sin dejar atrás la salida. La cofradía se ha marcado su propia costumbre, que nos ofrece uno de los instantes más esperados de la semana. Las campanillas suenan y las puertas se abren. La Agrupación Musical Las Lagunas interpreta el himno y después le siguen los primeros nazarenos. Cuando el Cautivo sale suena La Pasión de la mano de las cornetas y tambores almogienses del Nazareno. Todo se completa con la interpretación de Dolorosa Bolichera al cruzar el dintel de la puerta la Virgen, y así es como Los Boliches goza, una vez más, de la noche del Miércoles Santo.

  

Informa: Javier Sedeño Ríos


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